Salud mental

Mejorar los resultados de la salud para las madres de raza negra: merecemos algo mejor

Patrece Hairston Peetz, PsyD

The Authentic Mamas Project


Es el verano de 2020 y estoy embarazada de mi segundo bebé. Desde que comenzó la pandemia del COVID-19, he estado pasando estos días refugiada en mi casa con mi hijo mayor. Mi bebé mayor tiene cuatro años de edad y es energético, vivaz y curioso. Al mirar su cara, me siento enamorada de su piel de color caramelo, cabello oscuro y rizado y de los ojos cafés oscuro más curiosos que he visto. A medida que él corre en nuestro patio trasero, con el resplandor del sol en su cara y un millón de juguetes a mano, mis ojos se distraen con una alerta en mi teléfono. Lo único que puedo ver son las palabras “no puedo respirar” junto a una foto de un hombre de raza negra, arrodillado frente a varios policías armados. Fue la primera de varias fotos parecidas que luego inundarían las plataformas de redes sociales, pantallas de televisión y noticieros, en repetición durante meses. Yo literalmente perdía la respiración en solidaridad vicaria, con las palabras “no puedo respirar” repitiéndose en mi mente.

Mi corazón latía tan fuerte que se salía de mi pecho, mi mano descansaba sobre mi panza embarazada mientras continuaba mirando a mi niño precioso con sus dinosaurios en las manos cerca de su pequeño pecho. Mi bebé, un pequeño bebé de raza negra inocente, bello, inteligente, fuerte, ¿cómo lo protegeré? Me sentía abrumada con ansiedad, temor y desesperación. Desafortunadamente, no sería la última vez que esos pensamientos llenarían mi mente; y no soy la única.

Las madres de raza negra han estado sufriendo las pérdidas de hijos e hijas debido a actos de racismo durante décadas. Somos testigos de actos de violencia que se han perpetuado contra nuestros hijos y lloramos la pérdida de cada uno de ellos; el trauma secundario es verdadero. Pasamos cada día con temor de que nuestro bebé podría ser el próximo. El mito de la “mujer de raza negra fuerte” nos obliga a seguir, seguir trabajando, seguir criando, seguir apoyando a nuestras familias y seguir abogando por nosotras mismas y nuestras comunidades. La mujer de raza negra fuerte representa una intersección entre la raza y el género que define las expectativas culturales específicas para las mujeres de raza negra, incluyendo la “fuerza inquebrantable, asunción de diversos roles y cuidar a los demás” (ej., Beauboeuf-Lafontant, 2007Settles, Pratt-Hyatt y Buchanan, 2008). Aunque esto tiene raíces en la fuerza y resiliencia de las mujeres de raza negra, es una carga muy grande que llevan sobre sus hombros. Es una carga que afecta negativamente y de por vida a nuestra salud, bienestar emocional y capacidad de responder ante el estrés y trauma continuos.

Pasé ese largo verano de pandemia en el año 2020 pegada a mi iPhone, redes sociales y a la pantalla de la televisión. Las imágenes de madres de raza negra, sus familias, comunidades y manifestantes nunca se alejaban de mi mente mientras esperaba el nacimiento de mi segundo bebé. La angustia, el temor, las lágrimas y la devastación plagaban mis pensamientos a medida que pasaba cada día aislada. Miraba conteniendo mi respiración mientras nuestra comunidad gritaba por justicia. Miraba con tristeza, confusión e indignación mientras los negadores atacaban con maldad a estas madres de raza negra y a sus comunidades. En Estados Unidos, en mi comunidad, su odio racial atravesaba mi corazón fatigado. ¿Cómo podría “cuidarme a mí misma” durante tiempos tan agotadores y precarios? Sin embargo, lo tenía que hacer. ¿Qué otra opción tenía?

Era el 1 de octubre de 2020, tenía 38 semanas de embarazo y estaba visitando la oficina de mi ginecólogo obstetra. Era una visita de rutina para revisar a mi pequeña y hablar sobre las opciones de mi parto que estaba por venir. Ya casi estaba llegando al final y estaba completamente agotada. El manguito de presión arterial apretaba mi brazo hinchado a medida que contemplaba todo lo que necesitaba hacer en estos últimos días; el peso (tanto literal como figurativo) de tener 38 semanas de embarazo llenaba mi mente. En el fondo escuché los números 155/120, lo que me sacudió y desperté de mi aturdimiento. ¿Qué? Mi presión arterial había pasado a la zona de peligro y estaba significativamente más alta de lo normal para mí, tanto embarazada como no embarazada. Después de dos lecturas más de mi presión, un análisis de orina y una conversación calmada, pero tensa, con mi ginecólogo obstetra, se decidió que daría a luz a mi hija al otro día, casi dos semanas antes. Había desarrollado preeclampsia y retrasar el parto podría ser peligroso para las dos.

On the morning of October 2nd, 2020, I gave birth to the most spectacular baby girl. She was absolutely incredible in every way. As I laid in the hospital bed that cloudy Denver morning, snuggling my baby girl, I couldn’t help but feel some measure of luck. Beginning in the perinatal period, Black Mothers are in a fight to protect the health of our babies and ourselves. In the United States, pregnancy-related mortality occurs at an average rate of 17.3 deaths per 100,000 live births. However, that number jumps to 41.7/100,000 for Black women, while it decreases to 13.4/100,000 for White women (PMSS, Centers for Disease Control). Pregnancy-related mortality is defined as the death of a woman while pregnant or within 1 year of the end of pregnancy. I had survived delivery and have a healthy, happy 8 month old baby girl. I’m also still here to write this story nearly a year later. And I feel lucky.

Parece absurdo pensar que los mayores niveles de estrés y trauma que las madres de raza negra enfrentan durante el periodo prenatal no están relacionados con la experiencia de racismo en nuestra sociedad en general. Absorber los niveles de furia, ira, odio y negación tiene consecuencias, tanto físicas como emocionales. Sentimos que tener que proteger nuestros bebés en cada interacción, ya sea en la escuela, guardería, trabajo e incluso en nuestros hogares es absolutamente agotador. Los movimientos más grandes (como las protestas de justicia racial del verano del 2020) son solamente un momento en el tiempo. Las madres de raza negra han cargado con este peso por generaciones y lo seguimos haciendo todos los días.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Podemos trabajar juntas en las soluciones. No existe una solución única ni tampoco una organización que pueda hacer este trabajo sin ayuda. NOSOTRAS merecemos algo mejor y también nuestros bebés, nuestras familias y nuestras comunidades.

Aquí puede encontrar algunos lugares para empezar:

  1. El estrés, trauma y carga emocional pueden tener un impacto considerable en su salud en general y en su sensación de bienestar. CUÍDESE. Esto puede incluir comer saludable, hacer ejercicio, meditar, rezar, ir a terapia o puede tomar otras formas. Podría significar menos exposición a la violencia racial en los medios o eliminar personas de su vida que niegan sus experiencias y su voz. También podría significar simplemente DESCANSAR, encontrar lugares para descansar su cuerpo y mente. Usted decide. Aquí puede encontrar algunos recursos que podrían ser de ayuda: The Shine App (La Aplicación Shine); Minds of the Culture (Mentes de la Cultura): Therapy for Black Girls(Terapia para Niñas de Raza Negra); y Dani Authentic (Dani Auténtica).
  2. Abogar de cualquier manera que se sienta auténtica e impactante. La abogacía tiene muchas formas y existen diversas maneras de participar para mejorar el acceso a sistemas equitativos y receptivos en nuestra sociedad. La abogacía puede significar ir a marchas y protestar, tener conversaciones con familiares y amigos, publicar información en las redes sociales o participar en más actividades de autocuidado para estar más presente para su familia y comunidad. Existen algunas increíbles organizaciones dirigidas por personas de raza negra que realizan este trabajo. Black Mamas Matter Alliance(Alianza las Mamás de Raza Negra Importan) y National Birth Equity Collaborative(Colaborativa Nacional de la Equidad de Nacimiento) son algunas de mis favoritas. 
  3. Encontrar espacios de afinidad que centren las voces y experiencias de las madres de raza negra puede ser sanador y poderoso. NUNCA podrá haber suficientes de estos espacios, además, estamos lanzando otro aquí en Colorado. Black Women for Birth Equity (Mujeres de Raza Negra para la Equidad de Nacimiento) será una comunidad de mujeres de raza negra y personas que están esperando un hijo que deseen unirse a la lucha por los nacimientos seguros y respetuosos en Colorado. Por favor contacte a patrece@authenticmamasproject.com si le interesa saber más. Solo se requieren unas pocas personas para generar un impacto en un movimiento.  
  4. Conozca sus derechos como mujer embarazada y como ser humano. Usted puede decidir lo que desea para su experiencia de nacimiento; y su decisión está bien. Si usted desea tener un ginecólogo obstetra, eso es maravilloso. Si desea tener una doula de parto, eso es excelente. El aspecto más importante de elegir un proveedor es seleccionar a una persona que valore su perspectiva e individualidad y que se enfoque en atender sus necesidades de salud durante su embarazo y etapa posparto. Elija prudentemente y de manera intencional. El documento Black Birthing Bill of Rights (Carta de Derechos de Embarazo de Personas de Raza Negra) es un excelente lugar por donde puede empezar. Health in Her HUE (Salud en Su Color) es un excelente recurso para buscar proveedores de atención médica. Para las personas locales de aquí de Colorado, The Sacred Seeds Black Doula Collective (Colectiva las Semillas Sagradas de Doulas de Raza Negra) es un lugar increíble para investigar sobre acceso a una doula de parto. 
  5. Solo siga con su vida. A veces el solo hecho de trabajar, vivir y cuidar a nuestros bebés y a nosotros mismos es lo que podemos hacer. Eso no solo es suficiente, es increíble. Usted está participando en este movimiento priorizando su familia y su salud. 


Patrece Hairston Peetz, PsyD

The Authentic Mamas Project