Los trastornos por uso de sustancias y estigma
Kallen Thornton, MSSW, LCSW
Manager of Gender Responsive Services for the Colorado Department of Human Services, Office of Behavioral Health

Los trastornos por uso de sustancias afectan a millones de personas cada año. Al igual que muchas otras enfermedades, los trastornos por consumo de sustancias se pueden prevenir y tratar. Sin embargo, las personas que padecen estos trastornos se ven obligadas a atravesar un profundo grado de estigma cuando buscan apoyo, educación y tratamiento.
Primero, analizaremos el trastorno por uso de sustancias. La razón más común por la que las personas usan sustancias como el alcohol, la marihuana y otras drogas es porque cambian la forma en que nos sentimos. A veces, las personas usan sustancias para crear o mejorar un sentimiento que quieren tener y, a veces, las personas usan sustancias para eliminar sentimientos que no quieren tener. La decisión inicial de usar una sustancia a menudo se ve como una elección. Sin embargo, muchas cosas que se consideran elecciones individuales pueden verse fuertemente influenciadas por factores fuera del control de una persona. La contaminación del aire y el agua de una persona, los efectos del racismo sistémico y el acceso a una vivienda segura son algunos de los muchos ejemplos de estos factores externos.
Con el tiempo, nuestro cerebro y cuerpo puede comenzar a depender de una sustancia para sentirse “normal,” lo que se conoce como “dependencia.” Para entonces, el consumo de sustancias se ha convertido menos en una opción y más en un impulso de supervivencia. Si reducimos o dejamos de usar repentinamente una sustancia de la que somos dependientes, podemos sentirnos física y emocionalmente muy enfermos, lo que se conoce como “abstinencia.” Esto puede ser peligroso y no se recomienda para personas embarazadas sin supervisión y apoyo médico.
Es importante saber que muchas personas que luchan contra la adicción han experimentado traumas. El riesgo de trauma y sus impactos en la salud a largo plazo es especialmente alto para las mujeres, que tienen más probabilidades de haber experimentado abuso en la niñez y más probabilidades de experimentar abuso y violencia en las relaciones adultas. El uso de sustancias puede verse como el mejor intento de un individuo para hacer frente al gran costo que el trauma cobra en el bienestar emocional, mental y físico de uno.
El estigma, que genera discriminación contra las personas con enfermedades como el trastorno por uso de sustancias, es una de las mayores barreras para el tratamiento de las personas embarazadas y con hijos. Debido a las creencias culturales y las expectativas de género para las mujeres y las madres, las personas embarazadas y con hijos que luchan contra el consumo de sustancias y la adicción se encuentran entre las personas más perjudicadas por el estigma. Ellas (y sus hijos) pagan un alto precio mental, físico, emocional, social y económico debido al estigma en torno a la adicción que se teje en nuestros sistemas de salud, legales y sociales.
Ejemplos de estigma incluyen:
- Los proveedores de atención médica no detectan de forma universal (y posteriormente tratan) el trastorno por uso de sustancias entre las personas embarazadas y con hijos, debido a la idea errónea de que el uso perinatal de sustancias no es común en sus pacientes.
- Cuando alguien queda embarazada, el enfoque cambia de la persona que está luchando con un trastorno por uso de sustancias a un niño/a que puede verse afectado por un trastorno por uso de sustancias. Esto entra en conflicto con el hecho de que invertir en la persona embarazada y cuidarla bien es parte integral de la salud mental y el bienestar del bebé/niño.
- Las leyes que sancionan a las personas embarazadas y con hijos con trastornos por uso de sustancias les impiden recibir la atención que merecen y aumentan la probabilidad de resultados deficientes de salud.
- Perpetuación de la narrativa de que los padres que luchan contra el uso de sustancias son “egoístas,” “inmorales” o “no merecen” a sus hijos. En cambio, debemos reconocer que son padres que sufren una enfermedad crónica y tratable y merecen tratamiento y apoyo.
Haga una pausa y piense por un momento en sus propias experiencias relacionadas con el consumo de sustancias. Es muy probable que tenga amigos y seres queridos que hayan luchado contra la adicción, y es posible que haya tenido temporadas de su vida en las que personalmente haya luchado o esté luchando. Si conoce a una persona embarazada o con hijos que podría necesitar apoyo adicional en relación con las preocupaciones sobre el uso de sustancias, infórmele sobre la campaña Tough as a Mother (Dura como una Madre) de Colorado. Tough as a Mother existe para disminuir el estigma en torno al trastorno por uso de sustancias maternas y para conectar a las personas embarazadas y con hijos con el apoyo que merecen. Su pagina de internet y cuentas de redes sociales presentan a mamás de Colorado que se están recuperando en voz alta para que otras mamás no tengan que sufrir en silencio. También hay un mapa de tratamiento interactivo para ayudar a las mamás a encontrar proveedores de tratamiento sensibles al género en sus comunidades. Colorado también tiene muchos grupos de apoyo dirigidos por pares, como Circle of Parents in Recovery (Circulo de Padres en Recuperación), donde puede conectarse con otros padres que pueden tener experiencias similares. Si usted es un miembro de la familia o un ser querido de una persona que está luchando, también hay apoyo para usted. Consulte un grupo local de Capacitación familiar y refuerzo comunitario (CRAFT, por sus siglas en inglés), que es el principal programa basado en evidencia para familiares con seres queridos que luchan contra la adicción o en recuperación.
La intersección de los trastornos por uso de sustancias y el estigma entre las personas embarazadas y con hijos es compleja y de múltiples niveles, pero solo el conocimiento de cuán común es, puede disminuir el estigma. Si usted o alguien que conoce tiene dificultades, recuerde que no está solo y que hay apoyo disponible. Nunca olvides que las personas pueden y se recuperan todos los días.